Puente atirantado Matute Remus, ¿modernidad o ineptitud?.

1 febrero 2011

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Cuando nos hablan de puentes atirantados, lo primero que nos viene a la mente son el Golden Gate de San Francisco o el Puente de Brooklyn de New York. Obras que son reconocidas a nivel mundial por la innovación arquitectónica que representaron en su momento. Es por eso que el anuncio de la construcción de un puente atirantado en una ciudad como Guadalajara causó mucho revuelo. Si bien, ciudades como Monterrey o el Distrito Federal ya tienen este tipo de puentes, ninguno de esos se equipara con la “majestuosidad del puente Matute Remus” (en honor a un reconocido arquitecto de Guadalajara).

Debo reconocerlo, el resultado final del puente atirantado visualmente es atractivo y moderno. Pero muchas organizaciones ambientalistas (ej, Ciudad para Todos) vieron con escepticismo esta majestuosa obra que mandó construír el Gobernador Emilio González Márquez. Antes de la construcción del puente se opusieron creando un plantón en dicha ubicación porque esta obra iba a causar la tala y derribo de cientos de árboles, además criticaban el hecho de que se estaban haciendo obras para los automóviles que no iban a solucionar el problema del tráfico de fondo. También muchos se preguntaron (entre ellos yo), ¿por qué la necesidad de hacer un puente atirantado si dicha vialidad no va a cruzar ni un río o lago?. La inversión fué de más de 500 millones de pesos, cuando se pudo haber hecho una inversión mucho menor con una obra no tan espectacular pero más práctica y efectiva.

El puente fué inaugurado el Lunes primero de Febrero. Los más ferreos opositores a esta obra vaticinaban que el viernes ya iba a presentar cierto congestionamiento. Pero se equivocaron. Solo tuvieron que pasar algunas horas de la apertura del puente para que el puente atirantado mostrara un severo congestionamiento. Es aquí donde me pregunto, ¿para esto realizaron una obra de tal magnitud?. El periódico Mural realizó a cabo un experimento para comprobar la efectividad de esta “magna obra” junto con el nuevo puente del Álamo al recorrer dos veces la misma ruta a una misma hora. En el primer recorrido no utilizaron ninguno de los puentes y el recorrido fué de 26 minutos con 19 segundos. En el segundo recorrido manejaron tanto sobre el atirantado como sobre el puente del Álamo y el recorrido fué de 35 minutos.

Los que defienden esta obra argumentan que el puente se congestionó debido a que “mucha gente lo quiso estrenar” o tambien porque no se han terminado las obras complementarias en las avenidas San Ignacio y Niño Obrero. Pero no nos engañemos, los urbanistas competentes en la materia saben que una obra para autos lo que hace es atraer más autos y provocar más congestionamientos. Por eso es que en muchos países han optado por apostar al transporte público y algunos casos como en Francia y Corea del Sur han tenido la osadía de derribar “supervías” para construír parques peatonales.

De hecho las últimas obras viales realizadas en Guadalajara ya demuestran una sobresaturación vehicular que en algunos casos llega al grado de insoportable. Una muestra son los túneles subterraneos realizados en López Mateos donde desde la inauguración se ha mostrado una fuerte saturación en horas pico.

En Guadalajara se ha privilegiado el uso del automóvil, lo que ha provocado un incremento en los índices de contaminación que en muchos casos ya llega a rebasar al Distrito Federal. El transporte público es visto por el gobierno actual como “el transporte de los pobres” y por lo tanto no se han enfocado a mejorarlo. En 16 años de gobierno panista lo único que se ha construído es una línea de Macrobus, y posiblemente una línea de Tren Ligero (este último debido a las presiones de la oposición y de las asociaciones civiles), pero las obras viales construídas son varias y aún así el problema de tráfico vehicular en la perla tapatía sigue incrementándose exponencialmente.

El puente atirantado puede ser efectivo visto como una obra electorera. Es espectacular, lo que hace que todos los tapatíos nos percatemos de su construcción, y a un año y medio de las elecciones federales (estatales también) una obra como esta puede ser digna de presumirse para promover el voto a favor del partido que está en el poder (esto aunado a la realización de los Juegos Panamericanos), pero sinceramente, yo no le veo mucha utilidad a esta obra tan majestuosa, y más cuando nos ha mostrado su inefectividad al día siguiente de haber sido inaugurado.

Para colocarle la cereza al pastel, el gobierno realizó un concierto con varios artistas en conjunto con juegos pirotécnicos, además tapizó un rascacielos contiguo al puente dando las gracias a la población por la obra. El concierto costó un millón de pesos y asistieron grupos como Sussie 4 y Austin TV.

La ciudad perdió cientos de árboles pero ganó paradójicamente más congestionamiento vial y más tráfico. ¿Hasta cuando las autoridades apostarán por realizar obras incluyentes y efectivas que beneficien a todos, y no obras que solo sirven para presumir visualmente?.

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