Indiferencias y clases sociales.

10 noviembre 2010

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En Guadalajara se está construyendo la torre más alta de la ciudad. Se trata de un hotel Riu que medirá con todo y la antena más de 200 metros (lo que la hace la más alta de toda la provincia). Al momento que escribo este artículo, la obra negra ya ha sido prácticamente concluída y la mole puede ser vista desde muchos ángulos de la ciudad. Es una estructura impresionante para una ciudad que no estaba acostumbrada a tener edificios altos (dado que por el centralismo, casi todos los edificios de gran altura se construyen en la capital).

Para que esta obra se pueda llevar a cabo, es necesario el trabajo de decenas de albañiles que están trabajando arduamente junto con los arquitectos para sacar el trabajo. Los albañiles se encargan de hacer el trabajo duro y difícil (para aquellos que dicen que los pobres son porque quieren), no solo por el agotamiento físico que significa estar 8 horas trepados en andamios colando cemento y colocando ladrillos, sino porque al estar en dicha construcción están arriesgando su vida.

Me pregunto si nosotros deberíamos valorar más el trabajo de estos albañiles, dado que ellos son los que se encargan ejecutar la obra que esta en la mente de los arquitectos que la planean. La realidad dice que no lo vemos así, más bien parece que ellos no son algo más que parte de la materia prima de la obra. ¿Esto por qué?. Hasta la fecha ha habido 3 muertos en la construcción y sin embargo no ha sido noticia en los periódicos ni en los medios. De hecho en el foro de urbanismo www.skyscrapercity.com, un arquitecto afirmó que lo normal y tolerable es que haya “un muertito” por cada 10 pisos. No voy a negar que los albañiles no saben a lo que se atienen al decidir trabajar en esas construcciones, a fin de cuentas necesitan de alguna manera ganar su sustento, pero me da coraje como a veces esas estadísticas se interpretan como “gajes del oficio” y no como algo que se debiera evitar a toda costa.

Tal vez es imposible evitar al 100% las muertes en esas magnas obras, pero a veces las constructoras con tal de ahorrarse dinero, no protegen lo suficiente a los albañiles para que no sufran estos percances. En la obra del hotel Riu, yo mismo me percaté que los albañiles no tenían casco ni la vestimenta adecuada para trabajar en las obras. Afortunadamente, después del primer muertito, el ayuntamiento clausuró la obra algo así como 3 días, y obligó a la constructora a proteger a sus empleados, porque a fin de cuentas, sean albañiles o sean lo que sea, no dejan de ser empleados cuya vida son responsabilidad de estas empresas.

Me pregunto: ¿Por qué solamente por ser personas de diferentes clases sociales, estas personas deben de valer menos?. A veces lo negamos y queremos tapar el sol con un dedo, pero la verdad sale a la vista. No nos hagamos tontos, porque la verdad la gran mayoría de las personas le damos un valor a las personas de acuerdo a la clase social donde están parados. Si asesinaron a una pareja en Valle Real (colonia nice de Guadalajara), la gente hace manifestaciones y se indigna, pero si esa ejecución fué en la colonia Polanquito (colonia pobre), entonces la gente lo ve como un problema ajeno, que no le compete, y lo más que llegan a sentir por esa situación es morbo.

Tal vez algo que lo justifique en parte (pero no en un todo) es que cuando ocurre una desgracia dentro de las clases altas o medias, tememos que nos ocurran a nosotros. Pero no solo es eso, sino que siempre hemos visto a las clases bajas con menos tolerancia y más indiferencia que a las que pertenecemos, o ¿que piensas tu de eso?.

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