Una pequeña reflexión sobre la vida

20 octubre 2010

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Tropiézate las veces que sea necesario, fracasa, llora, frustrate, pero nunca dejes de vivir y de seguir luchando por lo que crees.

Vaya lo que son las cosas. Pero tengo un primo, el cual es todo un ejemplo a seguir, porque a pesar de todas las adversidades a las que se ha enfrentado, es una persona persistente que ha logrado una gran estabilidad emocional y laboral también. El Sábado me puso un ejemplo de vida.

Resulta que mi primo perdió a su papá hace 3 años, el apenas tenía para entonces 21 o 22 años, era todavía muy chico y no había acabado la universidad. Con la pérdida de su padre se iba el principal sosten de la familia se iba, y a su edad se la iba a tener que rifar, y lo logró con creces. Ahora mi tía es la que está enferma y los doctores no le dan más de 3 meses de vida. Por lo cual el había venido a Guadalajara a visitarla (el no radica en esta ciudad).

Como estaba triste naturalmente, me dijo que quería distraerse, y para eso fuimos a un partido de las chivas en su nuevo estadio (que por cierto, es de primer mundo, que impresionante está). Yo andaba un poco triste por algún traspié que tuve con una mujer, pero después de ver como el estaba y como afrontaba el problema, con una actitud positiva, yo dije. ¡Cerebro, mejor cállate!.

Todo el mundo tenemos problemas y cosas que nos ponen tristes, pero afortunadamente en la mayoría de los casos son problemas que se pueden resolver. Después de todo los fracasos son una forma de aprendizaje, cuando las cosas no nos salen bien, ya sea con una mujer, en el trabajo, o con los amigos, a veces creemos que es el fín del mundo y no valoramos bien las cosas, no vemos a veces la oportunidad que hay ahí, una oportunidad de mejora, una oportunidad para buscar alternativas y nuevas soluciones. Los tropiezos son los que nos van a dar esa madurez que necesitaremos para afrontar la vida.

Mi primo, cuando murió mi tío (su papá), no se dejo vencer, naturalmente le lloró, le agarraron malas rachas, pero no dejó que eso lo tumbara, más bien aprovechó la oportunidad que tenía enfrente para hacerse más independiente y ahora lo es, es una persona exitosa en el trabajo y en lo social. El se pudo haber quedado quejándose de lo que le ocurría en la vida, pero prefirió salir adelante y hecharle todas las ganas.

Esta es una pequeña reflexión, tal vez algo “choteada” pero lo quería compartir con ustedes, mis apreciados lectores. Creo que vida solo tenemos una y si nos estamos quejando de ella solo estamos perdiendo el tiempo.

Un saludo

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