Relatos religiosos en un Domingo al atardecer.

6 junio 2010

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Este fin de semana especialmente estuvo pesado para Cerebro, sobre todo por el alcohol. El viernes me junté con unos amigos (bueno, amigas porque todas las que fueron son mujeres) y recordamos momentos de la preparatoria, y mientras yo me digería una cerveza tras otra hasta perder la cuenta, y es que estaban a buen precio. El día siguiente terminé con una cruda terrible, asistí nada más un rato al cumpleaños de mi cuñado porque no aguantaba la cruda, decidí dormirme en toda la tarde y en la noche vinieron mis primos y otro pretexto para seguirla. Después de nuestro fallido intento por entrar al Old Jack’s, decidimos ir al Maoma, y terminamos la velada con algunos de grados de whisky encima. No prendí la computadora desde el viernes y ahora estoy en un domingo de vigilia, de reposición, para desintoxicar a mi cuerpo (que vaya, hoy Domingo no estuvo tan fuerte la cruda como la del Sábado) para que esté en plenitud el Lunes que se trabaja.

La Biblia

Pero también me he dado tiempo hoy Domingo para reflexionar algunas cosas sobre la religión (y es que bueno, siempre se asocia al Domingo con las prácticas religiosas). Les confieso algo pero me he puesto a leer una versión “light” de la Biblia, algo así como una Biblia para jóvenes, la cual no tiene más de 400 páginas, esta digerible y ya está interpretada (porque ahí dicen que no se trata solo de leerla, sino de saberla interpretar). Esta versión de la Biblia me servirá para conocer un poco más de la religión que me inculcaron (que no me atrevería a decir que profeso porque no es cierto) conociendo el antiguo y el nuevo testamento aunque sea por encimita.

De lo que llevo leído he llegado a dos conclusiones: Que la Biblia es un gran libro, que los que la escribieron (ya sea que si fueron los apóstoles, o que si estuvieron guiados por el espíritu santo o no) fueron, a mi parecer, unos genios. Porque a pesar de ser un libro con más de mil años, sus enseñanzas y moralejas pueden ser interpretadas para los tiempos actuales. Pero también he llegado a la conclusión de que lo escrito ahí choca con mi ya natural escepticismo: ¿De verdad Adan y Eva fueron los primeros hombres en la tierra, o fueron los primeros homo-sapiens ?, o ¿que especie cercana al humano había antes de ellos?; ¿A poco existió un tal Matusalén que vivió más de 900 años, o bien son errores de interpretación?; ¿Por qué en el antiguo testamento existían milagros y una buena persona a la cual Dios guiaba para acabar con el mal, como Noe y el Gran Diluvio o Abraham y ahora que supuestamente la sociedad está en declive no hay nada de eso?; ¿Por qué todo religioso debe de creer que Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac para probar su lealtad a Dios, cuando una persona en estas épocas al hacer eso sería tachada como loca?. Hay muchas cosas que me hacen dudar que todo eso realmente sucedió más allá de que sabemos que muchos de los relatos en la Biblia son meramente simbólicos (como que el hombre fué hecho de barro, o que Eva fué hecha con una costilla de Adán).

Pero a pesar de mi número cuantioso de dudas sobre la Biblia, no dejo de aceptar que visto como un libro filosófico es un gran libro. Cuando voy a misa (eso es como 4 veces al año) y escucho las lecturas y el evangelio, puedo ver que incluso escuchando las palabras desde un punto de vista no religioso hay una enseñanza, hay pasajes que son fructíferos para el ser humano. Se me viene la frase de “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, una frase sencilla pero genial que todo humano debería aplicar en su vida. Así como se habla de Kant, de Nietszche, de Hobbes o de Rousseau, se deberían de ver los escritos bíblicos como una aportación al quehacer filosófico. Igual se podría decir de otros libros religiosos como el Corán, por ejemplo.

Es cierto, yo no soy un teologo ni un estudioso de la Biblia. Soy nada más que un neófito que está dando sus primeros “pasos de bebé” intentando interpretar lo que dicen los documentos religiosos, pero esos primeros pasos si me han dejado sentimientos cruzados de admiración, y a la vez de incredulidad ante lo postulado en el Santo Libro. El siguiente paso sería leer toda la Biblia y saber interpretarla para conocerla más a fondo y disipar las cuantiosas dudas que tengo (o más bien, llenarme más de ellas). Creo que la religión es demasiado compleja como para poder entenderla a primera vista, y creo que para poder tomar una postura más firme y coherente frente a ella, lo mejor sería primero estudiarla y conocerla. Pero a fin de cuentas creo también que la creencia en un Dios o una religión tiene que ver más con la fé que con la razón. En todos los textos religiosos que he leído pareciera que falta ese “cable racional” en sus argumentos, el cual solo podría ser sustituído por el “cable de la fé”. Lo malo es que a mí eso de la fé no se me da mucho, soy una persona demasiado racional y lógica y creo que eso me ha apartado mucho de la religión.

La fé en un Dios.

La necesidad de creer en un Dios es algo muy fuerte. De hecho yo creo que si existe uno por una simple pregunta, ¿como es posible que el mundo en que vivimos se haya podido realizar con tal perfección que va mucho más allá del entendimiento humano?. La respuesta posible que yo veo es que hay un ente superior que lo creó todo. Por algo casi todos los seres humanos hemos creído y creemos en un Dios, para unos es Zeus, para otros es Alá, el Sol, o simplemente Dios. Porque si bien en algunos el escepticismo nos hace dudar de algunas cuestiones de las doctrinas religiosas, lo “racional” y lo “lógico” a veces se queda corto, porque el hombre está en pleno estudio del mundo a traves de la ciencia y todavía está lejos de conocerlo todo (me atrevo a decir que nunca llegará a conocer ese todo).

Esa necesidad de creer en un Dios y en un más allá la entendí con lo que pasó con mi bisabuelo. El era militar y masón. Los masones (hasta lo que sé) tienen la libertad de creer en un Dios, pero sus prácticas no tienen como fín la búsqueda de uno; además por cuestiones históricas han estado peleados con la Iglesia Católica. Lo vimos en México en la Guerra de Reforma entre los conservadores (representados por las altas jerarquías de la Iglesia) y los liberales (casi todos parte de logias masónicas) y aún en estas épocas se sigue viendo en México y el mundo. Lo que quería relatar sobre mi bisabuelo, es que en su lecho de muerte, pidió que llevaran a un padre para que lo confesara, para lo cual este padre tuvo que irse vestido de civil dado que en la sala de espera del hospital se encontraban varios masones acogiendo a mi moribundo bisabuelo. Creo que es natural porque la masonería no tiene esa fuerza “trascendental” que si tienen varias religiones. A pesar de que la masonería se rige por símbolos, y signos, es más “racional” y “lógica” que lo que instruyen las religiones (además de ser muy ecléctica al tomar elementos de muchas ideologías), entonces, en el lecho de muerte, cuando se supone que uno va a pasar a otro mundo lo racional y lo lógico no logran dar alguna respuesta a lo que sigue, es donde el ser humano se agarra de la fé. El caso de mi bisabuelo no es el único caso de algún masón que pide ser confesado en su lecho de muerte, he escuchado de varios que así lo han decidido.

Yo no creo que este fenómeno se deba necesariamente a que la gente termine eligiendo “la religión verdadera”, sino que más bien termina eligiendo aquella que logre satisfacer más su necesidad de trascendencia espiritual de saber que hay más allá, y es claro que la Iglesia Católica proporciona más elementos para satisfacer esta necesidad. Si fuera por lo primero que dije, tambien los musulmanes y budistas en su lecho de muerte pedirían a un padre católico para que los confiese antes de partir de este mundo y en realidad en aquellos países donde se practican esas religiones no ocurre de esa forma. Supongo que con algunos de los masones de los países árabes (no se que tantos masones existan por allá) terminarán sucumbiendo ante la religión musulmana, porque fué la que les fué inculcada, o de la que tuvieron más conocimiento.

Bueno, ya me he extendido mucho, creo que mientras escribí este texto (que me llevó más de una hora hacerlo) se me bajo aunque sea un poco la cruda del fin de semana. Ojalá den ustedes su opinión sobre estas inquietudes que tengo, porque me gustaría escuchar diferentes puntos de vista sobre los relatos religiosos que he contado, que trataron sobre la Biblia y la fé en Dios. Un saludo.

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