El Servicio Militar

7 febrero 2010

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Un proceso por el que tenemos que pasar los jóvenes (y los ya no tan jóvenes como yo) es el servicio militar. Aunque ya los jóvenes de ahora tienen menos necesidad de realizar el proceso que antes (sobre todo por eso de que la cartilla ya no es necesaria para poder sacar el pasaporte y poder salir del país), los que vivimos todo el proceso, lo recordamos como una etapa molesta, no solo para los remisos como yo, sino para los que si hicieron los trámites a tiempo y se tuvieron que formar horas bajo el sol para saber si les había tocado bola blanca o bola negra.

Yo, por decidia, hice los trámites tarde, por lo cual tuve la oportunidad de saber de vivir la experiencia de lo que es el servicio militar, y si lo puedo resumir en una palabra sería en ineficiencia.

Es cierto que México no es un país bélico, y por lo tanto las autoridades no tienen la necesidad de reclutar gente para tener mas elementos en el ejército. Aquí no hay Vietnam ni Afganistan ni Irak, y de hecho prácticamente todos los integrantes del ejército (que sirve más bien en operaciones de rescate ante tragedias y últimamente para combatir al narcotráfico) se han reclutado voluntariamente. Pero, ¿que es lo que pasa con el servicio militar en México?.

¿Por qué es ineficiente?. Bueno, porque en resumen, en el servicio militar, las autoridades tardan en hacer 6 horas cosas que podrían tardarse en hacer una. Los soldados suelen ser autoritarios con los jóvenes. Uno podría entender esto, porque se sobreentiende que la vida militar es fría, rigida y discliplinada; pero en realidad no hay ningún orden dentro del proceso desde el primer día en que los remisos (y voluntarios) asisten para que se asignen las tareas. Son seis horas para que los soldados determinen quienes van a marchar, quienes van a dar clases, quienes van a hacer otras labores, o quienes a pesar de ser remisos se salvarán de hacer el servicio (por ejemplo, aquellos que tienen que trabajar para mantener a la familia).

Ya en el servicio, los soldados se muestran muy exigentes con las normas: Había que llevar la camisa con las letras SMN, la gorra roja, el pelo corto, y estar bien rasurado. Si se llega tarde, se deberán hacer lagartijas o sentadillas (depende del criterio del soldado, pero en mi caso el número de lagartijas era proporcional a los minutos que se llegaba tarde a las instalaciones). Los soldados se muestran exigentes, pero cuando es hora de la capacitación (donde a mí me tocaría dar clases) en las aulas, se muestra un desorden total, un “desmadre” que no ví ni en las épocas de rebeldía en la secundaria. E igualmente, la capacitación era muy lenta, tediosa y aburrida. A todo mundo le importaba un carajo, y todos se limitaban a quedar con los soldados para que les fuera bien.

Por alguna razón, se percataron de que había más gente que la que se necesitaba, y decidieron liberar a algunas personas del servicio militar. Afortunadamente yo tuve la fortuna de ser una de ellas, y solo tuve que asistir 5 sábados al servicio. Pero mi impresión sobre el servicio militar fué pésima. Había una incongruencia entre el autoritarismo de los soldados, y la facilidad para sobornarlos (de esa manera algunos se libraron del servicio). Parecía que se fomentaba la indisciplina y la corrupción, y no los verdaderos valores de patriotismo que se deberían enseñar, como lo es el ayudar a la comunidad y a los más necesitados (que se supone que es el fín del servicio, en ausencia de guerras o cualquier otra situación bélica).

Lamentablemente el servicio militar dista de ser algo de ser provechoso para la comunidad. Creo que se le podría sacar más provecho y tratar de hacer sentir a los jóvenes que están haciendo algo por su país. Que más que cumplir con una obligación, están cumpliendo con una misión que se transformará en frutos para la sociedad.

Por último. Si quieres librarte de este engorroso proceso (aunque ya no es tan necesario hacerlo por lo que comenté anteriormente), recuerda hacer todos los trámites a tiempo. En caso de que te toque bola blanca, o bien, seas remiso, todavía hay una oportunidad de librarte del servicio militar: te dirán que tienes 4 semanas (en Enero del siguiente año al que haces tus trámites) para ir a registrate. Generalmente entre los remisos, hay más personas de los que el ejército ocupa. Entonces como criterio para liberar a los que sobran, se toma en cuenta la rapidez con la que fueron a registrarse, por lo cual, si fuiste la primera semana de Enero, lo más probable es que te liberen de hacer el servicio (inclusive habiéndote registrado durante la segunda semana tienes posibilidades). Si no aprovechas estas oportunidades, seguramente tendrás que gastar todos los Sábados durante un año en el servicio militar, y creeme, no es nada agradable.

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