El sentido de la navidad.

20 diciembre 2009

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¿Que es la Navidad?. Se supone que hay que celebrar el nacimiento de Jesús a Belén, el mesías que viene a rescatar al mundo de la injusticia y la decadencia humana para salvarnos y transmitirnos un mensaje de paz y amor, -¿Que mi Señor?, ¿acaso no te has dado una asomada al mundo de hoy?, que la crisis, que la falta de valores, que el sexo desenfrenado, como que ya te están esperando por aquí para que vuelvas a nacer, mi vecina te implora al cada rato al ver las vagancias que hace Cerebro. Aparte un marrano rojo ya ha tomado tu lugar en la conciencia de los pequeñines que esperan sus regalos debajo del arbolito, un tragón que ya es muy robusto como para entrar a las chimeneas. Aunque no se como le hace para entrar a las casas mexicanas que generalmente no tienen.

A veces pareciera que el espíritu navideño se pierde un poco conforme uno va creciendo. Cuando se es niño, uno espera jubiloso el 24 de Diciembre esperando que todos los tíos le den su dotación de regalos. Pero cuando uno crece, parece que ese entusiasmo se va perdiendo un poco y va siendo reemplazando con las posadas y los santos “pedogrinos”, y la nochebuena parece más bien un simple momento de convivencia social, donde se come un rico pavo, se conversan de los temas que rodean la vida de uno: Ahora se hablará del campeonato del Monterrey, de la muerte del mero mero del cartel de los Beltrán Leyva, de como la crisis ha hecho reducir presupuestos. Y no faltará quien trate de rescatar ese espíritu leyendo versos bíblicos a los cuales muchos (sobre todo los jóvenes) no les pondrán atención.

Pero por otro lado, si habrán motivos para festejar. Todos los empleados recibirán su aguinaldo, y los comerciantes verán una alza en sus ventas, debido a que todo mundo quiere comprar regalos. Es momento de gastar (y a veces de más) sin remordimientos, y sin pensar en que se viene la cuesta de Enero. La navidad no solo es el espíritu navideño para conmemorar un aniversario más de la venida de Jesús a nuestra tierra. También es un enorme aparato mercadológico para impulsar a los consumidores a comprar y comprar, como una forma de interpretación (o compensación) de la espiritualidad navideña.

En México es raro, porque la navidad mezcla dos tradiciones totalmente diferentes. La tradición mexicana católica del Niño Dios, el nacimiento, belén, y los tres reyes magos, con la tradición norteamericana del Santa Claus, del arbol de navidad, la escarcha, los renos y los regalos. La primera se basa en la venida del Jesús y la segunda se basa en otra concepción totalmente diferente sobre una leyenda de un tal San Nicolas de Bari:

Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en otra historia, que cuenta que un empobrecido hombre padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria, al carecer las muchachas de la dote parecían condenadas a ser “solteronas”. Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.

Como decía, los mexicanos mezclamos las dos tradiciones, inclusive en las diferentes ciudades difiere un poco. Por ejemplo, en México D.F. se le dá más importancia a los reyes magos, que lo que se les dá en la ciudad de Guadalajara. Y todo esto es extraño porque uno termina viendo árboles de navidad con figuritas de la Virgen María escarchadas, como si una cosa tuviera que ver con la otra.

Así termina este relato donde me dí el tiempo de filosofar un poco sobre lo que es la navidad. Espero que les haya gustado, y que, pasen una muy feliz navidad.

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