No es injusta la desaparición de Luz y Fuerza del Centro

16 octubre 2009

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luz y fuerza del centro

La Izquierda debe de defender derechos, y no privilegios

Denisse Dresser

¿Justicia Social?

¿Que pasa cuando una empresa privada es ineficiente?. Esta, al no lograr satisfacer las necesidades del mercado, desaparece,  y consigo desaparecen puestos de trabajo antes existentes. La última obligación de la empresa, será liquidar a los empleados, no solo como una forma de otorgarles una especie de protección para que el golpe no sea tan fuerte y tengan margen de respuesta ante la situación, sino como una forma de otorgarles un derecho por el cual han luchado generaciones anteriores.

¿Que pasa cuando una paraestatal es ineficiente?. Aún sin satisfacer plenamente las necesidades del mercado, esta ineficiencia puede ser subsidiada por el gobierno, por medio de los impuestos generados por el esfuerzo de todos los ciudadanos. Los empleados de dicha paraestatal no perderán su empleo, y dicho sea de paso, por medio del sindicato, tendrán más privilegios que quienes se enrolan en la iniciativa privada, los cuales solo gozarán de los derechos mínimos que exige la ley.

Es cierto que con la desaparición de Luz y Fuerza habrá perdedores. El gobierno busca evitarles un duro golpe dándoles una liquidación privilegiada (de más de 2 años), para que este no solo no sea fuerte, sino para evitar cualquier respuesta violenta por parte de los opositores a la medida. Y si, a fín de cuentas, ellos serán desempleados, y la pérdida será mas grande que la ganancia para la mayoría. Solo aquellos que tengan el suficiente ingenio para reinvertir parte del dinero de su liquidación en algún negocio, o aquellos que sean los más capacitados (y que sigue siendo un gran número) logrará hacer de este fenómeno, algo positivo que los empuje adelante. Y según la ley de la selección natural, los más débiles son los que sufrirán más este golpe.

Muchos podrán pensar que por estar a favor de la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, soy un derechista. Pero si nos ponemos a analizar bien, el estar en contra de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, no debería caber tampoco dentro de una ideología de izquierdas, ¿por qué?.

Porque el subsidio de una empresa ineficiente viene de nuestros impuestos. Parte del dinero que pagamos por los impuestos va a parar a una empresa que no está cumpliendo con los requisitos mínimos para justificar su existencia. Y por eso, la izquierda mexicana no debería oponerse a la liquidación de Luz y Fuerza, porque solo está viendo por los empleados de una empresa, y no por todos los ciudadanos, los cuales exigimos que los impuestos que paguemos terminen siendo útiles a la sociedad por medio de obras de infraestructura, ayuda social, y programas que impulsen el crecimiento del país, no que los detengan.

Por otro lado, cuando una persona recibe mayores prestaciones que las que recibe un empleado normal, se dice que está siendo privilegiada. Este privilegio puede ser justificado en caso de una empresa privada, porque los accionistas aportan sus ganancias a estas prestaciones, que van generalmente encaminadas a buscar un mejor desempeño del trabajador. Y no es que me oponga a que los trabajadores del gobierno puedan recibir alguna prestación extra, pero en el caso de Luz y Fuerza del Centro estas eran exageradas, tanto que con tener 50 años, un empleado se podía jubilar. Y esas prestaciones, ¿de donde salen?. En gran parte de los impuestos que nosotros pagamos.

De los sindicatos:

También la izquierda se equivoca a defender al sindicato de electricistas. No es que sea malo que existan sindicatos. El trabajador debe tener los mecanismos para poder exigir un trabajo digno, el cual además tiene que justificar con su esfuerzo. El trabajador debe tener los mecanismos para exigir que se respete el horario máximo de trabajo de 35 horas, debe exigir que se le liquide cuando se le despida, debe exigir que sea tratado con respeto y dignidad dentro de su empleo. Y por eso es lo que debe luchar la izquierda, por buscar que todos los ciudadanos tengan derecho a un trabajo digno que les alcance para vivir.

Pero cuando el sindicato busca que la gente tenga demasiados privilegios, a un punto en que desinhiban el esfuerzo por trabajar, entonces no está apoyando a los ciudadanos. Los está perjudicando, porque estos empleados están aprendiendo a vivir bajo una demanda de trabajo menor que el resto de la población, y entonces cuando pierdan ese privilegio, les costará trabajo integrarse al mundo laboral común y corriente, y no solo eso. Están perjudicando a los ciudadanos porque están recibiendo un servicio por el cual los que lo proveen realizan un esfuerzo menor que el esperado, lo que hace que su calidad sea deficiente.

La situación de la LyFC en torno a la realidad mundial

Para que un país aspire a tener una mayor calidad de vida, es necesario buscar un equilibrio entre la competitividad y los derechos sociales; es decir, entre el capitalismo y el socialismo. Un ejemplo de estados que se han acercado a este equilibrio son los estados europeos. Ellos gozan de mayores derechos sociales que nosotros los mexicanos, pero también es cierto que son más competitivos. Dos ejemplos donde existe un desequilibrio es en Cuba, donde se privilegia al colectivo sobre el individuo, lo cual genera poca competitividad y por ende, pocos recursos que repartir. Y en el otro lado tenemos a Estados Unidos, donde existe mucha competitividad y muchos recursos, pero la distribución de la riqueza es muy baja, por lo cual vemos más pobres en Estados Unidos que en Europa.

En el caso de Luz y Fuerza del Centro, el fenómeno es más bien parecido al cubano. Se buscan dar derechos tan por encima de lo que permite la competitividad, que terminan desestimulando esta última, porque el exceso de privilegios hace que los empleados trabajen menos que la media nacional, y al final,  habrá menos recursos que repartir. Un caso contrario sería una empresa donde el patrón no respeta las prestaciones mínimas y exige demasiado a sus empleados, quienes estarán incómodos con el trabajo y terminarán rindiéndose, o bien, no se desempeñarán correctamente.

Es decir, cuando hay un desequilibrio entre competitividad y justicia social, la insuficiencia del uno termina saboteando el exceso del otro hasta hacerlo insuficiente. Pero cuando hay un equilibrio entre las dos partes, se terminan complementando, la competitividad alimenta a la justicia social y viceversa.

Es por eso que la decisión del presidente es buena. Porque se busca de esta manera acabar con ese desequilibrio que representaba Luz y Fuerza del Centro, donde el exceso de privilegios o “justicia social” hacía que se produjera menos, y por ende hubiera menos que repartir, y no solo eso, sino que parte de la distribución de la riqueza traducida en impuestos iba a alimentar esos exagerados privilegios en relación con los derechos de la media nacional.

Y a eso solo se le puede llamar de una forma a los privilegios del sindicato de la LyFC: “Injusticia Social”. Entonces es absurdo que la izquierda se oponga a la liquidación de esta empresa tan ineficiente como lo es Luz y Fuerza del Centro porque su ineficiencia no solo sabotea la competitividad del país, sino los derechos sociales por las cuales la izquierda debe luchar.

La izquierda más bien debería concentrarse en acabar con los monopolios que no permiten el desarrollo de la competencia en el país, que es lo que generará los recursos para distribuír y generar una sociedad más equitativa. No solo hay que buscar combatir monopolios como Telmex, el monopolio televisivo (Televisa y TV Azteca), sino los monopolios estatales, como Luz y Fuerza del Centro.

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