El virus de la paranoia I

28 abril 2009

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Hoy nuestro México está muy asustado. Nuestra sociedad está viviendo un momento sin precedentes, donde la rutina ha sido detenida a un grado que no lo ha podido hacer ni la inseguridad o las crisis económicas. La gente pareciera estar tomando medidas precautorias, pero es que viendo a la gente en la calle, parece que están mas movidos por la paranoia que por el simple hecho de tomar medidas precautorias. Un ejemplo lo vemos con las personas que llevan el cubrebocas en el automóvil, siendo que ahí no se corre algún riesgo, dado que el virus se trasmite por contacto con otras personas, saliva o mocos, y no puede sobrevivir mucho tiempo en el aire (muere en cuestión de décima de segundos).

La información es muy confusa. Tal vez lo único que es claro son las indicaciones a seguir para evitar este virus como evitar aglomeraciones, no saludar de beso y llevar cubrebocas en lugares concurridos, pero es claro porque la forma de evitar este virus es exáctamente la misma que con la gripe común. Aunque aún así, se magnifican incluso las indicaciones, creyendo, como mencioné, que no hay que salir de casa por ningún motivo, o que hay que usar el cubrebocas en la noche para dormir.

También es confusa la información que aparece sobre el origen de este virus y sus consecuencias. Se dice que la epidemia originó en California, que se originó en Perote, Veracruz, o que en Oaxaca fué donde mutó este virus, y que María Gutiérrez Cruz tiene el “honor” de haber sido la primera persona que fué contagiada por este virus. También dicen que la mayoría de las víctimas son jóvenes, probablemente porque los grupos vulnerables el año pasado habían recibido sus vacunas, pero luego también dicen que no existe ninguna vacuna y que el N1H1 es totalmente resistente a ellas.

Además, llama la atención que en Estados Unidos haya 40 casos confirmados, los cuales solo han sufrido pequeños malestares, y en México estamos hablando de varias muertes. También se debe tomar en cuenta, que en el mundo, mueren 500,000 personas por la gripe común, y si hacemos una regla de tres, de acuerdo a la población de nuestro país, tendríamos unas 8000 muertes al año por la gripe común. Con esta cifra, los números de muertos por influenza porcina ya no se ven tan alarmantes como se quieren mostrar.

También en la cuestión de la cifra de las víctimas, hay muchas inconsistencias. Algunos afirman que el gobierno no quiere decir el número real de muertos, y que en los hospitales hay mas infectados y decesos de los que se dicen, pero también a veces parece que este problema se maximiza. De las víctimas, en la mayoría de los casos se hablan de “posibles muertos”, o “posibles infectados”; sin saber a ciencia cierta si se trata de la virus de la influenza porcina, o bien, se trató de una gripe común no tratada.

Todo esto genera mucha incertidumbre, y es mayor si agregamos que solemos desconfiar de la información oficial y del gobierno, sobre todo por malas experiencias pasadas. La gente no sabe si estan minimizando el problema o lo están exagerando (yo creo que es el segundo), y entonces no sabe como reaccionar ante el problema. Los noticieros y los medios de comunicación, al menos en su mayoría  (como siempre) parecen utilizar mucho los recursos emocionales, los casos de los infectados de influenza con música melancólica de fondo y un narrador con la voz consternada, caras tristes, imágenes de cientos de personas con cubrebocas.

Es normal y es correcto que se tomen medidas para erradicar esta epidemia, pero tampoco es el fin del mundo. Es mas, en caso de infección, llendo al doctor, la enfermedad ni es mortal.

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