Opus Dei

22 enero 2009

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“Era la historia de una pareja que había comprado un hermoso cuadro en una tienda de antiguedades. Ellos decidieron poner esta pieza dentro de la recámara donde dormía su bebé (que supongo que ya tenía unos cuantos meses encima, porque dormía en su propia recámara), la cual duró un tiempo ahí.

Parecía que en su casa las cosas iban normal, pero de pronto empezaron a notar que el bebé lloraba constantemente (generalmente a partir de las 12:00 AM), la pareja fue a ver que pasaba y se llevaron una gran sorpresa. En el cuadro aparecían unos ojos diabólicos en medio de un remolino multicolor, era la presencia de Satanás en forma de cuadro de reliquia.

Estos padres (seguramente muy asustados), al siguiente día agarraron el cuadro, lo envolvieron con múltiples periódicos y lo llevaron con un padre para que exorcizara el demonio que estaba en el cuadro, y el cual, al arrojar el agua bendita, esta hirvió, tal y como cuando uno arroja agua del lavabo a un sarten que fué expuesto a altas temperaturas. La pareja no tuvo de otra mas que regresar el satánico cuadro a la tienda de antiguedades, la cual, ya no existía….”

Esta historia, es una de las tantas que nos contó un prefecto en la escuela donde cursé la primaria (y parte de la secundaria), la cual es del Opus Dei. Y además de las historias, había una lista de libros y canciones que no podíamos leer ni escuchar porque eran satánicos.

Sabemos que la mayoría de las escuelas privadas en México tienen una orientación religiosa. En la mayoría de los casos estas buscan inculcar valores desde niños para que puedan tener una vida plena según sus creencias; y no pienso que eso esté mal; yo creo que un padre debe preocuparse por el desarrollo sano de sus hijos; claro que las formas de pensamiento son diferentes y unos encontrarán la respuesta en una escuela religiosa, al mismo tiempo que otros preferirán una escuela laica o de gobierno (Aunque con el SNTE en la educación pública descartaría la primaria y la secundaria).

Dentro de la oferta de escuelas con vocación religiosa, se pueden encontrar a los Jesuitas, a los Franciscanos, a los Maristas; cuyas escuelas enseñan los valores de la Iglesia Católica a los estudiantes como una forma de vida. Por otro lado están las instituciones ligadas al Opus Dei o a los Legionarios de Cristo, que a diferencia de los primeros, parecen no creer en el libre albedrío y mas que inculcar valores, parece que los imponen en detrimento de la libertad mental de las personas, contando historias falsas o con verdades a medias para crear “militantes temerosos de Dios“.

De esta organización se dicen muchas cosas, unas muy ciertas, otras inventadas o mezcladas con ficción como con “El Codigo Da Vinci”. Pero la realidad es que el Opus Dei es una de los sectores del catolicismo mas intolerantes y ultraderechistas (véase su relación con el dictador español Francisco Franco), y esto lo puedo decir por experiencia propia. Yo tuve la oportunidad de cambiarme a otra escuela también con vocación religiosa (en este caso moderada), y la diferencia es abismal y es donde noté la diferencia entre inculcar valores e imponer valores.

En la colegio del Opus Dei se respiraba un ambiente de hipocresía, donde nos hablaban de valores y modales, pero donde la mayoría del profesorado, si de algo carecía, era de humanismo (digo mayoría, porque si habían esas pocas personas que  daban la mano cuando uno la necesitaba, ). Esa contradicción yo la notaba desde los años en la primaria, ¿como es posible que nos hablen de amor y respeto, cuando a la mayoría de los profesores les importaba un bledo si estabas preocupado, o triste?.El amor a Dios parecía no consistir el preocuparse por el prójimo, sino rezar Padres Nuestros, Aves Marías y Angelus, al inicio de las clases, en el recreo, y a la hora e la salida.

No hice muchos amigos en esa escuela, pero por medio de contactos y con los que me he vuelto a topar, me doy cuenta de una cosa: Varios de los ex-compañeros,  se volvieron muy religiosos y siguieron los pasos del Opus Dei, o terminaron siendo lo contrario (problemas con drogas, gente que no terminó de estudiar), y parece que no son la mayoría los que quedaron en el término medio. Aquí se refuerza mi teoría (candidata en serio para ser postulado) de que cuando la gente crece en medio de una doctrina represiva y hasta cierto grado fundamentalista, termina siguiendo cabalmente sus preceptos, o se desliga completamente y se rebela contra ellos.

Otra contradicción del Opus Dei es el elitismo. Su actitud elitista contradice por si misma los preceptos de la Iglesia Católica a la cual pertenece la institución fundada por Jose María Escriva de Balaguer. Los miembros del Opus Dei tienen una buena educación y buenos salarios, eso no es lo preocupante, sino que exista muy poca gente con extracción humilde, lo cual nos habla de el interés del Opus Dei de reclutar gente con altos ingresos y una mentalidad conservadora y dejar en segundo plano a la gente pobre. “Tú cuando conoces a alguien te fijas mucho en si tiene buen estilo a la hora de vestir, si tiene buen porte, si físicamente es una persona agraciada o no, que estatus social tiene, qué estudios, si intelectualmente puede dar el nivel para la labor del Opus Dei” (Carmen Charo, ex-numeraria del Opus Dei, vía BBC).

Mi experiencia con el Opus Dei llega hasta ahí. Sin embargo, también existen testimonios de ex-numerarios y de personas que estuvieron en esa institución, muchos de los cuales no encontraron las respuestas en la institución al notar las contradicciónes, e inclusive gente que tildó a la institución de sectaria:

Mi historia es muy parecida a la de muchos otros. Amigos y hermanos cercanos al opus. Acercamiento progresivo, etc… total, que con quince años entré como adscrito. Poco a poco me di cuenta que no era lo mío. Mi afán de libertad -eso de leerme las cartas, controlar las lecturas, ….-, mi espíritu crítico -no poder hacer el más mínimo comentario sobre temas del espíritu y práxis-, las incoherencias -incluido violación del secreto de confesión-, etc, propiciaron mi salida el mismo año que debería haber hecho la fidelidad, es decir, cinco años después. Juan

Yo creo que ahí no hay personas malintencionadas. Incluso creo que hay auténticos santos, pero también sé que se hace mucho daño a muchas personas. La Obra no acepta en teoría que se realice esta subordinación, pero la realidad, repito, se termina imponiendo. Así se destroza a las personas para “sacar la Obra adelante”, que es lo único que importa. Por eso hay tantos enfermos psíquicos en el Opus Dei. Anónimo

Un sábado en la noche, recibí una llamada de mi madre, quien me dijo que mi hermana estaba en el hospital debido a un desgraciado accidente. Yo quería ir corriendo a su lado. Corrí a buscar a la directora y contarle el problema. Sin mostrar absolutamente ninguna emoción, ella me dijo que tendría que esperar a que María terminase de cenar y luego ella me llevaría. No se nos permitían visitar a nuestra familia sin otra numeraria al lado. Tuve que esperar que María terminase su cena y su taza de café en la tertulia. Pensé que era muy extraño que nadie compartiese mi urgencia y mi dolor. Sharon Clasen

Es fácil dejarse impresionar por el Opus Dei, magníficos y confortables edificios, ímpetu, objetivos claros, socios simpáticos y bien vestidos y su aparente lealtad al catolicismo tradicional. Pero esto es tan sólo una cara del Opus Dei. Internamente es totalitario y está imbuido de ideas fascistas que ha convertido en propósitos religiosos. Ideas que seguramente fueron asimiladas de sus comienzos en España.

Aquellos que se unen al Opus Dei como “socios numerarios” son célibes, viven una vida totalmente controlada y se les hace trabajar sin parar. Cada detalle de su vida está reglamentado, y están obligados a una obediencia absoluta a sus directores que son “infalibles”; se les enseña “a aceptar todo lo que, aún en la propia conciencia, puede repugnar” y “a ceder todos sus derechos.” Se les dice que “no hay necesidad de pensar porque todo está escrito”, y se usan innumerables otras técnicas de control mental.

Se les enseña que el Opus Dei es un “organismo vivo, “que sólo el “todo es eficaz,” que “nuestro yo ha muerto y nuestro único interés es el ideal colectivo.” No se les permite ir al teatro, al cine, o a partidos de fútbol, y sólo pueden ver programas de televisión anteriormente aprobados y leer sólo los libros y periódicos aprobados por los directores. La lectura espiritual está confinada casi totalmente a los escritos del fundador, al que definen como “doctor de los últimos días de la Iglesia,” y de quien provienen la mayoría de estas citas. Como resultado, muchos socios se convierten en seres despersonalizados y estereotipados. Son sombras de su antigua personalidad. John Roche

Si algo bueno puedo decir de esta institución, es que sus universidades (al menos en México la Universidad Panamericana) tienen un alto nivel educativo. Aunque en el colegio que estuve el nivel no era muy alto, si bien en algun tiempo nos enseñaron el sentido de la disciplina y la responsabilidad que hasta cierto grado me parece bien (excepto cuando iba a enfocada a que nos creyéramos todo lo que nos decían y a que no cuestionáramos sus preceptos).

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