La libertad si tiene un precio.

22 marzo 2008

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Benditos sean aquellos ingleses, y aquellos otros mas que defendieron los principios democráticos en Europa, aquellos que defendieron en Estados Unidos los principios democráticos en contra del comunismo (cuando esa lucha era creíble), y aquellos que en México lucharon por la democracia y por derrocar al PRI de Los Pinos.
Pero saben, la libertad, si tiene precio, y no, no se puede pagar con Mastercard. En nuestro país, la democracia es tan joven que le tenemos miedo, y al igual que un joven que acaba de emanciparse, parece que añoramos las épocas autoritarias del PRI. Son muchas las señales que nos indican que tenemos miedo a la democracia. Creímos que la democracia era como poder tener la libertad de ir a salir a divertirse a un antro y llevarse a unas cuantas viejas a la cama, pero al ver nuestra billetera vacía dijimos -Oye papito lindo, ayúdame con mis gastos.

Primer miedo. El miedo a salir adelante solos por nuestra cuenta.

Es cierto que el neoliberalismo es un sistema injusto, y que el país necesita mas políticas para distribuir mejor la riqueza. Pero en México, todavía mucha gente quiere que el gobierno regale el dinero gratis, y las famosas despensitas que obsequiaba el PRI para que la gente vaya a votar. Por lo mismo el populismo es rentable en el país, y distribuír la riqueza no debería ser dar dinero gratis, mas bien lo que debería ser gratuito son las herramientas para que la gente salga adelante (educación de calidad, salud universal, derechos a empleados, entre otras cosas) y para que se pueda proteger ante las imperfecciones del mercado, pero no distribuirla para crear holgazanes.

Segundo miedo. El miedo a opinar y actuar.

Aquí las manifestaciones solo los hacen los perredistas, los pseudosindicatos y los globalifóbicos. Pero la verdad, a la clase media (a diferencia de muchos países desarrollados) no nos dá por manifestarnos y defender los derechos. Creemos que el gobierno tiene que hacer todo sin que nosotros movamos un dedo -al cabo los panistas son muy santos por que van a misa; pero cuando el gobierna se aprovecha, solo nos quejamos, nos quejamos, y no emprendemos ninguna acción.

Tercer miedo. Miedo a la diversidad de ideologías.

Carlos Mota es el mas claro ejemplo de la gente que padece de estos miedos. Miedo a la gente que tiene una postura politica diferente, o formas de pensar diferente. No me refiero a que se apruebe o desapruebe lo plateado, sino que se piense que tal ideología hay que exterminarla como sea (esto va para las izquierdas y las derechas). Añoramos el autoritarismo priista para acabar con esto porque nos cuesta dialogar. Si hay un profe de la UNAM marxista ¿cual es el problema?, yo se que el comunismo es una basura, pero el tiempo siempre pone a las ideologías en su lugar por medio de la razón, y no por medio de la represión. Por mí que existan muchos comunistas, neoliberales y punketos, así tengo mas gente con la cual debatir.

Cuarto miedo. Miedo a la oposición.

-Que mejor maten al peje, solo quiere desestabilizar el país. Igual es cierto, pero otra vez, se quiere que el autoritarismo de antaño resuelva los problemas. No hemos aprendido que la democracia es democracia gracias a el enfrentamiendo de varias oposiciones que ven por su bien personal, algo parecido a la teoría de Adam Smith. A mi no me gusta para nada el peje, ni tampoco me cae bien Calderón, pero es lo que hay. Si se quiere que AMLO pierda influencia se deberá hacer por medio de la razón y el debate y no por metodos retrógradas. ¡¡Dios mío, extraaño al PRI!!.

Aquí también entra el miedo por parte del gobierno a la misma oposición, por eso buscan callar las voces disidentes que menos les convengan (como Aristegui, por un ejemplo), se necesitan las dos partes para que funcione una democracia.

Quinto Miedo. El miedo a pensar por uno mismo.

Es curioso que al tiempo que la gente desconfía del gobierno, defiende a capa y espada a su candidato favorito; esto lo vemos sobre todo en la izquierda mexicana. Los mesiánicos (tipo Fox o AMLO) son bien vistos, porque así la gente cree que no tiene que esforzarse mucho para que los demás les solucionen los problemas.

Solo y cuando logremos vencer estos miedos, podremos tener una democracia plena y no un sistema que no deja de extrañar al PRI

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