Bola de consumistas empedernidos

30 noviembre 2007

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¿Cual es el remedio de el siglo XXI pa’ la depre?. No, no es el Prozac. Que mejor remedio que el nuevo bálsamo: Ir a un centro comercial, a derrapar todo lo que hay dentro de la tarjeta de crédito (y lo que todavía no hay); y eso lo sabe muy bien Lucía.
Antes de que salga la primera lágrima, hay que hecharle un ojo a esos zapatos que aunque están en oferta son carísimos; para poder presumirlos ante la sociedad. Un status mas alto (aunque sea de a mentiras), y ropa de marca (y si es Prada, mejor) para poder sustituir a ese amor que ha decidido dejar a esa veinteañera que ha aprendido a ganarse sus primeros pesitos por su cuenta (trabajando en algo que alimente mas su consumismo, como una tienda de ropa de marca). Ah pero claro, se dice en el mundillo que -como te ven, te tratan-; entonces también hay que aprovechar para comprar el kit de maquillaje de nada mas y menos que tres mil pesotes (rebajado de cinco mil, para eliminar cualquier remordimiento), además de una de esas blusas escotadas que tanto están de moda.

Y claro, solo estamos hablando de las compras planeadas, que como sabemos, son las menos. Faltan esas compras que salen de lo racional, esas que van directamente al corazón; el lapiz labial de Claudia Shiffer por aquí, el reloj de Wynona Ryder por acá, la tanga de Britney Spears (aunque no se la pueda presumir a nadie) por acullá. ¿resultado?, Lucía en unos días se acostumbra a sus posesiones y se queda con ganas de más, pero los establecimientos y el banco, a repartir la lana. ¡¡que caro sale mantener a una mujer!!.

Ah pero claro. Un tal Carlos tampoco se sale de la plaga consumista. Empezando por el gimnasio, la dieta, y las pastillas reductoras que no sirven, para reducir esos kilos demás que le provoca el ir al McDonalds a la hora de la comida. Y del trabajo a su casa (que queda a 5 cuadras -Pongase a caminar guevón) en su Hummer, si, de esas camionetotas que gastan y queman gasolina a lo baboso; y luego ir por la novia, y por el amigo. A ir al mall a gastar la credit card, ¡o sea!, ¿veees?.

Ah pero eso si, lo coool ahora, es traer una de esas camisetas del calentamiento global, y claro, ver la famosa película de Al Gore, en el sistema Blue-Ray (el DVD está out) con pantalla digiplex, y todas las luces de la casa prendida. Y ni me pregunten lo que tengo prendido, a la hora de escribir este artículo.

Nosotros consumimos, y consumismos; y los que nos proporcionan el consumo lo hacen para consumir, y se vuelve un círculo vicioso, toda una maquinaria pesada, un sistema, un engranaje.

Eso si, todos tenemos un consumista dentro. Lo han logrado; somos una sociedad dormida, en el círculo vicioso del consumo; que hasta nuestros verdugos a la vez son unas víctimas.

Mientras, el reloj que marca el fin del mundo marca sus manecillas

Este reloj incluye MP3, para que el camino a tu muerte sea mas placentera.
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